Con el paso de los últimos años he visto como todos los cybers que había en mi barrio han desaparecido dejando paso a otros negocios que a día de hoy son más rentables como los bazares chinos. Esto tiene su lógica ya que el desarrollo de las líneas de banda ancha hizo que todos pudiéramos disfrutar en casa de las velocidades de conexión que nos ofrecían los cybers por lo que éstos empezaron a ser menos frecuentados hasta que a día de hoy están casi extinguidos (al menos por aquí en Sevilla, no sé cómo está la situación en otras ciudades).Lo único que nos queda a aquellos que vivimos su época dorada es un bonito recuerdo con el que asociamos buena parte de nuestra adolescencia, porque ir a un ciber conllevaba mucho más que el simple hecho de sentarte en uno de las computadoras que allí había. Uno iba allí a echar la tarde (o la mañana ya que, por ejemplo, en mi instituto eran muchos los que se saltaban las clases para irse al cyber) con los amigos y pasarlo bien.
Los chats supusieron una de las primeras revoluciones que trajo consigo el asentamiento de Internet a gran escala. Este asentamiento se produjo allá por el año 2000 con la introducción de las tarifas planas por parte de las compañías telefónicas.
Como cualquier sitio al que suele ir gente, los Cyber tenían su propia fauna dependiendo de lo que cada uno fuera a hacer allí porque las actividades que ofrecían los cybers eran de lo más variadas, aunque los que los visitábamos con frecuencia nos limitábamos principalmente a 2: los chats y los juegos en red.
Milton; Sevilla, España.
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